
Se volvieron canto. Cincuenta aves hacen eco de su voz en el instante en que nos quedamos sin palabras. Sin humanidad ni consuelo. Volviendo a pensar lo evitable de pensar. Y esas voces que debemos tomarlas como nuestras. Hermoso sería cantar fuertemente como cada ave para que cada uno escuche. Un don que no nos fue dado, por que el regalo fue la humanidad.








